¡El compliance ha llegado a nuestras vidas! ¡Y de qué manera! Hacia tiempo que veníamos escuchando este término, y hoy queremos estudiar de qué manera, y desde el punto de vista del branding, podemos usarlo para beneficiar nuestras estrategias de reputación.

Pero, ¿qué es el compliance?

El compliance o cumplimiento normativo consiste en establecer y preservar las políticas adecuadas para garantizar que una empresa, todo el personal que la forma y sus agentes externos (como proveedores directos e indirectos), cumplen con el marco normativo aplicable. No solo han de considerarse únicamente las normas legales, sino que también deben incluirse y tenerse en cuenta las políticas internas, los compromisos con clientes, proveedores o terceros, y especialmente los códigos éticos que la empresa se haya comprometido a respetar.

¿De dónde viene el termino compliance? ¿Por qué se ha convertido en tendencia?

El Legal Compliance es un término anglosajón que hace referencia al cumplimiento normativo interno y externo de una organización. Desde el 01 de junio de 2015 los administradores obtienen una responsabilidad penal sobre la gestión de sus empresas.

Pero en realidad, el Legal Compliance tiene más de 50 años de historia, pero la novedad es que comienza a brotar en cascada desde las grandes corporaciones, y empieza a salpicarnos a todos, pequeñas pymes incluidas.

Hay que entenderlo como una oportunidad, no como una imposición.

¿Cómo favorece el compliance a la pequeña PyME?

El compliance supone una oportunidad de mejora a todos los niveles. Las marcas son entidades vivas que respiran y captura el corazón y el alma de las compañías, y por lo tanto, precisan de cuidados continuados y la atención necesaria. Cualquier acto de nuestra empresa supone un acto comunicativo. Pues bien, a través del compliance podemos asegurarnos de la ética que hay detrás de todos ellos.

Los clientes están respondiendo muy positivamente a las tendencias en transparencia, estableciéndose de esta forma un mensaje claro y un cuidado especial a lo que ya se conoce como “Brand compliance”.

Este tipo de Branding asegura no solo la protección financiera que la compañía deposita en la empresa, sino también las emociones y experiencias vinculadas a ella.

Ofrece una oportunidad para potenciar y fortalecer la imagen de marca y su reputación.

Los valores intangibles que suponen el futuro de la gestión empresarial.

Empresas con valores y éticas, que forman el mercado del futuro, y comienzan a diferenciarse en el presente.

La ética como elemento competitivo.

Alejandra Nuño Acebal
Directora en Amor Propio