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Adelantarse al mercado, y a su vez, adelantarse a los competidores para conseguir diferenciarse. El objetivo máximo de toda empresa. ¿Cómo alcanzarlo? ¿Es esto posible? Sí. Éstas y otras preguntas pueden ser respondidas a través del coolhunting empresarial. Esta actividad ha sido tradicionalmente identificada con la industria de la moda, pero resulta esencial potenciar su papel en otros campos empresariales, pues la necesidad de aprender a detectar las próximas tendencias que intervienen en el desarrollo de un determinado sector es un fin esencial en toda empresa que busque el éxito y la excelencia.

El #coolhunting es un área netamente multidisciplinar, ya que la observación y la investigación acerca de una determinada tendencia de consumo sólo pueden ser realizadas a través de la suma de múltiples facetas: la sociología, la psicología, el marketing y el diseño gráfico son las bases sobre las que se cimenta una buena investigación de mercado de la que resulte una estrategia de marca novedosa y competitiva.

La sociología juega un papel esencial en el #coolhunting. Sólo través de una solvente auditoría de marca se consigue determinar la situación real de una marca frente a sus clientes y consumidores. Es un proceso fundamental en la planificación estratégica y en la elección de técnicas a utilizar de cara a la consecución de los objetivos planteados. Consta generalmente de diferentes fases:

  1. Auditoría de posicionamiento: determina el posicionamiento de la marca respecto a su público y competencia.
  2. Auditoría de identidad visual: analiza las herramientas básicas de la marca.
  3. Análisis de tendencias: observación de las últimas tendencias del sector.
  4. Seguimiento estratégico: estudio de marca durante un periodo de tiempo determinado.
  5. Diagnóstico general: a través del análisis de los datos obtenidos se establecen las conclusiones que determinarán la estrategia.

Una vez llevada a cabo esta investigación social, llega el momento de llevar el #coolhunting a la práctica, a los resultados tangibles. ¿Cómo? proporcionando a la empresa las herramientas y la información privilegiada sobre el futuro de su sector, a la vez que la acompaña y asesora para agregar estas nuevas tendencias a su actividad empresarial. El coolhunting consiste, pues, en descubrir y anticiparse a lo último, para aplicar este conocimiento en una idea empresarial.

Así, el #coolhunting debe siempre estar alerta de lo que sucede a pie de calle, y a la vez tiene que utilizar internet y las redes sociales para tomar el pulso continuo tanto a la evolución de las tendencias y modas, como al nacimiento de las nuevas. Esta profesión, nacida en EEUU en los años 90 –y bautizada por el New Yorker en 1997- ya muy extendida y desarrollada en otros países, se consolida poco a poco en nuestro país porque es sinónimo de innovación: abre nuevos vías, nuevas oportunidades, aportando la clave del éxito para diferenciarse de la competencia. Precisamente en EEUU, en la actualidad todas las marcas tienen su propio programa de coolhunting.

Las agencias de coolhunting y branding que se dedican, pues, a crear, lanzar y posicionar marcas, empresas y productos en el mercado global, reflejando una identidad del siglo XXI. Deben adaptarse continuamente a los inconvenientes, entendiendo que las empresas actuales no pueden continuar trabajando como hasta ahora, necesitan evolucionar. Comprenden que tienen que ser responsables con su trabajo, con todas las marcas que guían, por ello las deben sentir como suyas; sentir la responsabilidad desde dentro y así conseguir los resultados más óptimos: feeling brand.

Las herramientas que el coolhunting empresarial como estrategia de posicionamiento y branding utiliza serían por tanto la innovación, la estrategia, la globalización, la competitividad, las tendencias, la comunicación, el I+D+I, el urban style y el life style. De esta manera, a nivel laboral, en el coolhunting tienen cabida la participación de profesionales de ámbito multidisciplinar:

Amor Propio Comu_Gráfico profesionales coolhunting

Tenemos ejemplos de coolhunting como estrategia de branding en infinidad de sectores a nuestro alrededor, de manera mucho más generalizada de la que podemos imaginarnos, en ejemplos tan cotidianos como las tendencias en decoración: tanto en hostelería como en decoración de interiores de vivienda privada hemos ido viendo la reciente sustitución de la tendencia de los muebles realizados con palets por las transparencias hoy en día. Otro ejemplo se encuentra en la publicidad: actualmente los embajadores de marca tienden a la realidad y la naturalidad, no a una imagen ideal, de ahí que se recurra frecuentemente a deportistas o personas anónimas. Para demostrar la creciente importancia del coolhunting, también basta apuntar varios nombres de marcas que ya recurren regularmente a los servicios de esta consultoría estratégica: Inditex, Ikea o Coca-Cola son algunas de ellas, cada una dedicada a un sector muy diferenciado. De hecho, otros ámbitos están sumándose al coolhunting empresarial como herramienta que les permita adelantarse y lanzar nuevas propuestas: medios de comunicación e incluso partidos políticos están comprobando cómo, en momentos de saturación informativa en los mercados, lo esencial es buscar el elemento diferenciador.

Alejandra Nuño Acebal
Directora en Amor Propio